Poesía

Tu voz es la espada que libera el silencio de mi alma.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Ausencia.

Se va de ti mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.

¡Se te va todo, se nos va todo!

Se va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos, que se devanaban,
en lanzaderas, delante tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo.

Me voy de ti con tus mismos alientos:
como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño,
y en tu recuerdo más fiel ya me borro.
Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron ni en llanos ni en sotos.

Sangre sería y me fuese en las palmas
de tu labor y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuese y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo,
¡y en tu pasión que retumba en la noche,
como demencia de mares solos!

¡Se nos va todo, se nos va todo!

(Gabriela Mistral)



Para sentir tu ausencia; basta recordar tus besos.

Ayer,
después de que te fuiste (…)
me alcanzo tu recuerdo
y me detuve a llorar tu ausencia.

Canción que desata la melancolía de mi corazón al saberte tan lejos de mis sueños, Ángel mío, escúchala y dime si no es verdad que la ausencia también duele. Nostálgica letra escrita por Danny Whitten (1971), y grababa posteriormente por Rod Stewart en el álbum Atlantic Crossing (1975); pero sin duda, esta es la versión mas conmovedora: "I Don't Want to Talk About It"; Rod Stewart & Amy Belle. (2004)



miércoles, 3 de noviembre de 2010

No es que muera de amor, muero de ti....

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte , amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

(Jaime Sabines)


La naturaleza humana me doto de todos los defectos, pero me otorgo la virtud de amar.

Te necesito,
no porque seas
imprescindible en mi vida,
sino porque te amo.


Letra que desata toda emoción que solo el amor conlleva, composición de Ewan Mac Colll (1957) en la más honda interpretación que pueda albergar el alma: "The First Time Ever I Saw Your Face"; Paal Flaata.

A un imposible.

Me arrancaré, mujer, el imposible
amor de melancólica plegaria,
y aunque se quede el alma solitaria
huirá la fe de mi pasión risible.
Iré muy lejos de tu vista grata
y morirás sin mi cariño tierno,
como en las noches del helado invierno
se extingue la llorosa serenata.
Entonces, al caer desfallecido
con el fardo de todos mis pesares,
guardaré los marchitos azahares
entre los pliegues del nupcial vestido.

(Ramón López Velarde)



Aun cuando las ilusiones están hechas de cierto material intangible, la indecisión siempre las rompe. En el amor los sueños son efímeros, pero necesarios para vivir.

“I would have given you all of my heart
but there´s someone who´s torn it apart
and she´s taken just all that i had
but if you want i´ll try to love again
baby i´ll try to love again but i know”.

Nostálgica letra escrita por Cat Steven que se encuentra en el álbum “New Masters” en una excelente version: First Cut is the Deepest; Rod Stewart. (1967)



sábado, 30 de octubre de 2010

"Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón."

(Jorge Luís Borges)


No me separa de ti la distancia, ni siquiera el amor; sino la incierta indecisión. La mente en su afán racionalista, oculta dolorosos secretos al alma. El dolor es inevitable, pero el sufrimiento siempre sera opcional. Melodía original de Roland Kent Lavoie (Lobo), del álbum “Of a Simple Man”, "Don't Expect Me To Be Your Friend". (1972)




lunes, 18 de octubre de 2010

Memoria.

No tomes muy en serio
lo que te dice la memoria.

A lo mejor no hubo esa tarde.
Quizá todo fue autoengaño.
La gran pasión
sólo existió en tu deseo.

Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido.

(José Emilio Pacheco)


Hoy el delirio me arrebato la cordura, llego al destino esperado y en dos palabras despacha mi vida; es duro lo incierto que oculta el amor. Wicked Game; Chris Isaak. (1989)



domingo, 17 de octubre de 2010

Espero.

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo...

(Mario Benedetti)


A veces la distancia aniquila de golpe tus emociones, pero no el amor que siente por ti la mujer de tus sueños: “te amo con la fuerza que me queda”. You; Ten Sharp. (1991)



miércoles, 6 de octubre de 2010

Me basta así.

Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.

(Ángel González)


Del inolvidable “True” (1983) alguna vez emergieron sublimes notas cargadas de sensualidad que condujeron mis sueños de amor por esos senderos de saliva y sudor; y que en su versión acústica parece resurgir de sus cenizas. Muere solo lo que se olvida, pero el amor siempre renace. Spandau Ballet; True. (2009)