Poesía

Tu voz es la espada que libera el silencio de mi alma.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Arthur Rimbaud: la lengua del rock.
Por Sergio Monsalvo C.

El hombre que más ha vivido no es quien cuenta con el mayor número de años, sino aquel que más ha sentido la vida. Arthur Rimbaud fue uno de éstos, porque cada parte de su cuerpo le dolió de tanto deseo de vivir. Por ello la poesía de este francés universal (nacido en 1854) no es tierra para ancianos, ya que busca la juventud perpetua mediante la experiencia dinámica del yo, en la apoteosis de su pureza instintiva.
Rimbaud define a la juventud no en años sino en emociones. Su poesía nace en el esplendor juvenil y se propone permanecer ahí por siempre. Conserva su plenitud al renacer todos los días. La lucha que engendra el cambio es su elixir vital, porque sólo el cambio eterno garantiza la juventud eterna y en eso Rimbaud vibró con la armonía universal: Il faut être absolument moderne (“Hay que ser absolutamente moderno”). Su legado mágico de eterna juventud. El rock es heredero directo del mismo.
La lectura colectiva, precisa y activa de la obra de Arthur Rimbaud comenzó hasta la segunda mitad del siglo XX, gracias a la poesía beat y al surgimiento del rock and roll. Los prólogos de las diversas ediciones de sus textos completos, hasta ese momento, habían sido tan políticamente correctos como terriblemente timoratos. A las exaltaciones de quienes las escribían les estorbaban los gustos del poeta por el ajenjo, las drogas, la disolución sexual y la errancia en los que quemó sus días como adolescente, cuando con su ojo feroz quiso enseñarle la vida al mundo.
A partir de la aparición del rock, se acomodaron las cosas. La poesía rimbaudiana comenzó a rendir frutos concretos, palpables, para el acontecer cotidiano. Hoy, a ciento veinte años de su muerte (1891), aquel adolescente maldito se lee tanto como se “escucha”. El género musical —desde el rockabilly de Elvis Presley a los Strokes y el neo-garage, pasando por Morrison, Bolan y el punk— ha aplicado las visiones, los actos y los conceptos rimbaudianos a su historia consuetudinaria. Su decálogo vital se aplica desde hace sesenta años y perdurará por siempre en la memoria de la especie.
Recientemente fue galardonada Patti Smith en Estocolmo con el Premio Polar, considerado el Nobel de la música. Smith, definida como “una Rimbaud con amplificadores Marshall”, fue destacada por “dedicar su vida al arte en todas sus formas” y mostrar “cuánto rock and roll hay en la poesía y cuánta poesía hay en el rock and roll”, según el fallo del jurado que otorga dicha distinción.
Muchas letras del rock están inundadas por ese lenguaje de la emoción que creó el poeta francés: necesitar, querer y sentir son los ladrillos con los cuales se construye su vocabulario: un mantra que Kerouac utilizó para mostrar el camino; uno que Ginsberg usó para pasarle la antorcha a Dylan, uno con el que el gurú Burroughs cuestionaba a los discípulos a sus pies, como Cobain.
En la estética del joven poeta galo, el caos no equivale a dispersión; su visión siempre posee un carácter vigoroso, activo y sintético. En el punto de partida de cada poema se encuentra “el impulso creador”; cada poema es un sueño intenso y rápido: una Iluminación. Su grandeza radica en obligarnos sin cesar a poner en duda, junto con él, no sólo lo que creemos saber del mundo sino al mundo mismo. ¿Puede, entonces, haber algo más rimbaudiano que el rock & roll? Es un lenguaje heredado de tal poeta en su constante preocupación existencial por mantener “la juventud eterna” y continuar siendo “moderno”.
Octubre 31, 2011
En: http://musica.nexos.com.mx/?p=978




Una temporada en el infierno.
(Arthur Rimbaud)

"Antes, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde se abrían todos los corazones, donde todos los vinos corrían. Una noche, me senté a la Belleza en las rodillas. - Y la hallé amarga. - Y la insulté.
Me armé contra la justicia.
Me escapé. ¡Oh bujas, oh miseria, oh odio! ¡A vosotros se confió mi tesoro!
Logré que se desvaneciera en mi espíritu toda la esperanza humana. Contra toda alegría, para estrangularla, di el salto sin ruido del animal feroz.
Llamé a los verdugos para, mientras perecía, morder las culatas de sus fusiles. Llamé a las plagas para ahogarme en la arena, la sangre. La desgracia fue mi dios. Me tendí en el lodo. Me sequé al aire del crimen. Y le hice muy malas pasadas a la locura.
Y la primavera me trajo la horrorosa risa del idiota. Habiendo estado hace muy poco a punto de soltar el último ¡cuac!, se me ocurrió buscar la clave del festín antiguo, donde había tal vez de recobrar el apetito.
La caridad es la clave. - ¡Esta inspiración demuestra que soñé!
"Seguirás siendo hiena, etc.", exclama el demonio que me coronó de tan amables adormideras. "Gana la muerte con todos tus apetitos, y tu egoísmo y todos los pecados capitales." ¡Ah! Ya aguanté demasiado - Pero, querido Satán, te lo suplico, ¡menos irritación en la pupila! Y mientras llegan las pequeñas cobardías rezagadas, tú que aprecias en el escritor la carencia de facultades descriptivas o instructivas, te arranco unos cuantos asquerosos pliegos de mi cuaderno de condenado.

(Versión: Ramón Buenaventura)





Letra escrita en 1969 por Mick Jagger, y pista inicial del aclamado álbum "Let It Bleed"; ubicada en el numero 38 de la “Lista de Rolling Stone de las 500 mejores canciones de todos los tiempos” publicada en el año 2004 por la revista Rolling Stone; excelente cover en la voz de la poeta y cantante Patti Smith: Gimme Shelter.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo...
(Jaime Sabines)

Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,
tú lo tienes.
El puño de mi corazón está golpeando, llamando.
Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.
Te agradezco al aire.
Eres esbelta como el trigo,
frágil como la línea de tu cuerpo.
Nunca he amado a una mujer delgada
pero tú has enamorado mis manos,
ataste mi deseo,
cogiste mis ojos como dos peces.
Por eso estoy a tu puerta, esperando.






Temor.
No se necesita mucha sabiduría
para comprender que muere el amor
en el instante que se reprimen los besos.



Existe un cierto tipo de sed que no la satisface líquido alguno; del álbum debut, y homónimo, letra que clama por esa vital exaltación: “Water of Love”; Dire Straits. (1978)

domingo, 30 de octubre de 2011

Las palabras de Muñoz al poeta.

Fragmento de la intervención de María José Muñoz en la presentación del nuevo libro de poemas de Jesús Maroto.

“«Buenas tardes a todos. La poesía parece estar de moda. Tanto el último premio Nobel de Literatura, Tomas Tranströmer, como el Príncipe de Asturias de las Letras, Leonard Cohen, son poetas. No obstante, al gran público se le resiste este género literario, hasta el punto de que una de las crónicas periodísticas de la entrega de premios de la Academia Sueca que leí decía: «Puede asegurarse de él, sin que suene anacrónico, que es un poeta».
En mi caso, puedo atreverme a decir que los poetas existen, sí, que andan como nosotros por las calles que cada día pisamos, que van a la compra y suben en ascensores hacia sus casas como las nuestras; incluso que llevan su coche al mecánico cuando tienen averías, o soportan estoicamente la genética de los hijos adolescentes, como los nuestros. ¿Y por qué me atrevo a decir que los poetas existen?... porque yo conozco a uno, un poeta que, además, es auténtico, que ni va de poeta ni finge serlo, sino que es irremediablemente poeta, un pobre poeta solitario e incomprendido muchas veces, o un afortunado poeta que allana la feliz morada de las musas como si tal cosa, situándose a años luz por encima del suelo que pisamos nosotros.
El poeta que conozco se llama Jesús Maroto, aquí le ven sentado a nuestro lado, sobrio, elegante, y por qué no decirlo, un puntito dandy, como lo fue el grandísimo Óscar Wilde o el genial Federico García-Lorca, tan vivo aún en la memoria.
Como todos nosotros algunas vez, el poeta también baja a los infiernos, como el Dante, pero gracias a Dios con la resurrección vuelven los poemas, y el rictus amargo se torna sonrisa. Y vuelve la poesía para suerte de los que leemos los libros que escriben los poetas, allí donde la misma belleza se manifiesta en la palabra suscitando un hondo sentimiento. Y, por supuesto, para infinita alegría de los que le quieren, su familia, su mujer, Mari Cruz, cuyo amor sin fórmulas secretas persigue; sus hijas Amanda y Ágata, en cuyas lágrimas «hallo el fruto de tu vientre madre ira», su querido tío Cleofé, a quien cuenta cómo la musa no le quita el sueño. Y también a sus amigos, con los que comparte hermosas tardes otoñales.
(…)
La velocidad de vértigo a la que se trabaja en las redacciones periodísticas hoy en día crispa en ocasiones el ánimo de los que en ellas trabajamos. Un día, no hace mucho tiempo, Maroto me llamó al periódico pidiéndome que, por favor, mantuviera su sección unos días más de lo habitual colgada en la red para que pudieran verla sus amigos del otro lado del charco. «Anda, si lo haces, te escribo un poema», me dijo. Era uno de esos días difíciles en lo laboral y yo, algo cortante, le espeté descreída: «Anda sí, escríbeme un poema, aunque si lo escribes tendrás que reflejar el demonio que hoy llevo dentro».
Y ahora, lo que voy a contar desvela hasta qué punto es incierto ese manido cliché de que las musas están detrás del nacimiento del poema: Al poco rato de mi conversación con Maroto, recibí un correo electrónico donde el poeta me decía: «Espero que te guste. Quizás un poco triste…No sé. Uno escribe como se siente en el momento de hacerlo. Ya me dirás».
Y juzguen ustedes, este es el poema, que lleva por título

Este arte sombrío.

Este arte sombrío no se ajusta a la vida
Y de muy poco valen los versos que se escriben
Aún si aprecian la ausencia fugaz y desvalida
Del tiempo, que va huyendo:
Luna o rosa en la noche hecha de estrellas,
Irreal como luna y como rosa hiriente.
Luna o rosa que cifra la memoria.
Este arte sombrío vale poco,
Y me pides que te escriba
Un poema en el que brille
La alta luz temblorosa del presente,
Su sol negro caído sobre el mar
Muerto del pasado, que surca un barco en llamas
(y en él van los recuerdos) camino del recuerdo.
Un poema que abra todas las puertas:
La que conduce al oro, la que lleva al poder,
La que esconde el misterio del amor,
La que oculta el secreto insondable de la felicidad,
La que te da la vida en el gozo de una visión sublime.
Un poema que sin mostrarse curioso
Preste importancia a las manchas de sangre
Que salpican las páginas de un periódico,
Y a los labios que buscan los tuyos en la sombra,
Y a la palabra que da el cobijo de un árbol
Y que acecha en los umbrales.
Un poema desesperadamente, civilizadamente,
Conteniendo las lágrimas, secándose el sudor, en el borde del mundo, al final del camino,
Oyendo cómo silban las balas enemigas
O descifrando el canto de los ruiseñores.
Un poema que detenga la turbia pesadilla
Que siembra de fantasmas tu descanso,
Y termine así:
Tú y yo tenemos dentro de nosotros
Una ciudad para los solitarios.
Yo no sé a ustedes, pero a mí me dejó sin palabras.


Esta anécdota refleja de forma clara que para Jesús Maroto la poesía forma parte de su cotidianidad, de su misma vida; es eso con lo que vuelve a casa cuando sale a comprar a la tienda de la esquina, -como cuenta uno de sus poemas-, y es también el mecánico que le arregla el coche, el del poema «Mi mecánico no lee poesía», cuya lectura recomiendo.
Hombre y poesía tan unidos impiden a Maroto presentarse a certámenes poéticos. Su verdadero premio es cuando un amigo le dice que le ha leído, o reeleído, o cuando sabe que sus poemas dejan pensando al lector, que remueven algo dentro. «Nunca me presentaré a un premio, rechazo comerciar con la poesía», me dijo un día, y supe que era verdad.
(…) "
En: http://www.abc.es/20111029/local-toledo/abci-palabras-munoz-poeta-201110291959.html




“Bone machine”, álbum aclamado por la crítica, ganador del Grammy por Mejor Álbum de Música Alternativa , que permea en sus temas una lírica oscura. Nada como esa cotidianidad para viajar: "Goin 'Out West"; Tom Waits. (1992)

lunes, 24 de octubre de 2011

Otorgan a Leonard Cohen el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011.

Trayectoria.
Leonard Norman Cohen nació en Montreal (Canadá) en 1934, en el seno de una familia de emigrantes judíos. Interesado por la literatura desde la niñez, en 1955 se licenció en esta especialidad en la Universidad McGill de Montreal. En esa época se produjeron sus primeros contactos con la música y formó parte de The Buckskin Boys, un grupo de aficionados a la música country. Más tarde, se trasladó a Nueva York con una beca de estudios que le permitió ingresar en la Columbia Graduate School.
En 1956 recibió una subvención del Canada Council para escribir un libro, y publicó su primera obra poética, titulada Let us compare mythologies, inspirada en Federico García Lorca, por el que siempre ha manifestado gran admiración. Es una recopilación de poemas escritos entre 1949 y 1954, en la que Leonard Cohen refleja la temática que será recurrente en su obra, como la persecución de los judíos, las relaciones de pareja y la religión. Autor de trece libros, en la década de los 60 se instaló temporalmente en la isla de Hydra, en Grecia, y comenzó a componer canciones aunque sin abandonar la literatura. Durante esos años publicó su segundo libro, Spice-box of Earth (1961), su primera novela The favourite game (1963) y un nuevo libro de poemas Flowers for Hitler (1964). A estos seguirían la novela, Beautiful losers (1966), el poemario Parasites of Heaven (1966) y las obras The energy of slaves (1972) y Book of mercy (1984). Book of longing (2006), una colección de poesía, prosa y dibujos, ha sido el primer libro de poesía en alcanzar el número 1 en las listas de ventas en Canadá. En 2011 ha publicado Poems and Songs.
En 1967 regresó temporalmente a Estados Unidos y publicó su primer disco, Songs of Leonard Cohen, que incluía algunos de sus temas más conocidos como Suzanne y Sisters of Mercy. A este trabajo siguieron Songs From a Room (1969), con gran acogida por parte del público, y Songs of Love and Hate (1971), que le confirmó como uno de los autores más destacados del momento. A lo largo de las décadas de los 70 y 80 realizó giras por todo el mundo y publicó álbumes como Live Songs (1973), New Skin for the Old Ceremony (1974), Death of Ladies’ Man (1977), Recent Songs (1979) y Various Positions (1984), cuyo tema Hallelujah ha sido, desde entonces, versionado por más de 150 artistas. Con posterioridad publicó I’m Your Man (1988) y The Future (1992), en los que consiguió plasmar a la perfección el espíritu de su tiempo. Desde entonces, ha grabado Ten New Songs (2001), Dear Heather (2004) y Blue Alert (2006). En 2008, y tras la celebración de su 40 aniversario como artista, Cohen ofreció 84 conciertos por todo el mundo, a los que asistieron más de 700.000 personas, en una gira que significó su regreso a los escenarios tras 15 años de ausencia. Posteriormente editó Songs from the road, un álbum grabado en directo durante la gira, con sus canciones más emblemáticas. Admirado por artistas de renombre, muchos han interpretado sus temas y han grabado discos homenaje como I´m your fan (1991), Tower of song (1995) −en el que intervienen cantantes como Billy Joel, Sting, Elton John y Bono−, Leonard Cohen: I’m your man (2006) y According to Leonard Cohen (2007).
Es Oficial y Compañero de la Orden de Canadá, la orden civil canadiense de mayor rango, y Gran Oficial de la Orden Nacional de Quebec. En 2008 ingresó en el Rock and Roll Hall of Fame y en 2010 fue distinguido con el premio Grammy a toda una trayectoria. En 2011 ha sido galardonado con el Glenn Gould Prize.

Acta del Jurado.
Reunido en Oviedo el Jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011, integrado por (…) acuerda por mayoría conceder el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011 al poeta y novelista canadiense Leonard Cohen, por una obra literaria que ha influido en tres generaciones de todo el mundo, a través de la creación de un imaginario sentimental en el que la poesía y la música se funden en un valor inalterable. El paso del tiempo, las relaciones amorosas, la tradición mística de Oriente y Occidente y la vida contada como una balada interminable configuran una obra identificada con unos momentos de cambio decisivo a finales del siglo XX y principios del XXI.
Oviedo, 1 de junio de 2011

Declaración de Leonard Cohen tras la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011
“Estoy muy agradecido por ser reconocido por los compatriotas de Machado y Lorca, y mi amigo Morente, y los incomparables compañeros de la guitarra española”.
Leonard Cohen.
Nueva York, 2 de junio de 2011

En: http://www.fpa.es/premios/2011/leonard-cohen/




Séptimo corte del álbum debut “Songs of Leonard Cohen”, obra magistral que perdura en su esencia, rock y poesía en su máxima expresión: "Hey, That's No Way to Say Goodbye”; Leonard Cohen. (1967)

miércoles, 19 de octubre de 2011

Dylan, Morrison, Smith.
Hermann Bellinghausen.

Al menos desde los años 60 se habla con osadía y soltura de poesía en relación al rock. Las academias, las capillas literarias dominantes y los poetas formales lo han puesto en duda, desbaratando con sorna los ripios, lugares comunes, plagios y simplificaciones que suelen alimentar las canciones de ese arco lírico y sincopado que va del rock al hip hop y la multitud de formas híbridas que hoy constituye en todo el mundo la canción popular, el pop en su originaria acepción. Pese a tales desaprobaciones y al hecho obvio de que sólo a veces las letras de rock valen la pena como poesía, medio siglo después ya no se necesita de benevolencia cultural para reconocer que rock y poesía bien pueden ir juntos con notable fortuna, superando poéticamente a géneros prestigiosos y alambicados como la ópera, las cantatas y el lieder.
Por distintas razones, estos días resuenan (en los medios, ¿dónde más?) los nombres de tres autores como poetas reconocidos y agradecibles escritores. Son ya intérpretes canónicos de comprobada honestidad artística: Bob Dylan, Jim Morrison, Patti Smith. Hijos de la posguerra (como todos los fundadores del rock en inglés en ambas orillas del Atlántico), son producto de la victoria y la tragedia estadunidense y se entroncan de manera heterodoxa con el blues, los beat y lo que ellos entendieron por Rimbaud.
A principios de octubre, Dylan encabezaba por primera ocasión las quinielas del premio Nobel de literatura, y aunque no lo recibió es probable que ya nadie se ande jalando los pelos de indignación ante la mera posibilidad. Aún aquellos que detestan sus versos, su voz o sus veleidades pueden reconocer la influencia seminal que ha representado para los poetas del último medio siglo, en particular pero no sólo en lengua inglesa.
Su desenfado, su falta de límites, su resonancia profética y la narración irónica y astuta de sus días (los nuestros) lo convierten en maestro mayor de ya tres generaciones. Más aún porque fue tocado por la gracia de la atención mediática, mientras influía él mismo en las nuevas formas de comunicación. Ha usado con descaro estas herramientas para difundir poesía y actitud poética. Si sólo por sus enseñanzas fuera, Dylan merece un Nobel más que muchos de los que se lo andan sacando año con año. Por lo demás, parafraseando al clásico, qué bueno es Dylan cuando es bueno. Y si no, por lo menos toca y es tocado por el blues, que ya es bastante.
En su estupenda y muy sixties antología de Poesía inglesa contemporánea (Insulae Poetarum, Barral, 1975), el peruano Antonio Cisneros, al recoger a los autores del importante movimiento literario Mersey Sound, de Liverpool, reconocía que debió incluir a Lennon y McCartney pero se abstuvo. No sólo eran archiconocidos, sino que además con todo y música resultaban inmejorables.
El rock devolvió a la poesía su originaria vocación trovadoresca, rapsódica, escénica. Entroncó de muchas maneras con el folk inglés, la chanson, el cante jondo, el calipso, la trova latina. Su espacio es el sonido, no las páginas de los libros.
A finales de 1966, Jim Morrison se convirtió en la anomalía instantánea. Un dandy inesperado, histriónico, sulfuroso, con un brillante trío de blues angelino y desafiante a sus espaldas, metiéndole los ruidos por las puertas. Morrison brillaría menos de cinco años, y se inmoló precipitadamente, dejando tras de sí la estela animal de una certidumbre poética que no se ha disipado a 40 años de su muerte parisina, que justamente se cumplen ahora.
La tercera pieza de una pieza es Patti Smith, y todo el crédito de la influencia a Dylan y Morrison (y Rimbaud), su ABC. Intérprete escalofriante, icono fundador del punk y madre mítica, es en primer lugar poeta y escritora de consideración. Sus memorias juveniles Just Kids (2010), que ameritaron el prestigioso Book Award del año pasado, la confirmaron, igual que a Dylan sus Chronicles, como la escritora que ojalá hubiera hecho más libros. Bueno, de poesía lleva varios. Las memorias que siempre nos faltarán en cambio son las de Morrison, pues él vino con prisa y toda la disposición para largarse de aquí cuanto antes.
No son los únicos poetas pilares del rock, y tal vez ni siquiera los mejores, pero nadie como ellos dio con la piedra filosofal para tan certera composición de versos y vehículos musicales en maneras memorables y estimulantes. Inspiradas pues. Escuchar a los ancianos William Burroughs o Bo Didley decir con brillo demoníaco los versos y requiebros de Morrison, o bien a Willie Dixon, Allen Ginsberg o Nina Simone interpretar a Dylan con devoción, produce una extraña sensación de que los alumnos superaron a maestros que parecían insuperables.
Ya no digamos el impacto, al que uno nunca se acostumbra y siempre siente como nuevo, de Patti Smith cantándose sobre un barco ebrio, o cantado a Dylan, o a Morrison, disfrazada de ellos vueltos ella, hechizante, ahí. La belleza será convulsiva, ¿no?
En: http://www.educacioncontracorriente.org/index.php?option=com_content&view=article&id=34094:dylan-morrison-smith-hermann-bellinghausen&catid=14:maestros




"If the doors of perception were cleansed, every thing would appear to man as it is: infinite." (Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito). William Blake.


Del segundo álbum “Strange Days”, épico poema de James Douglas "Jim" Morrison Clarkedel, también conocido como el “Rey Lagarto”: "When The Music's Over"; The Doors. (1967)


sábado, 24 de septiembre de 2011



La codependencia o adicción al amor. 
 La codependencia es un trastorno caracterizado por una carencia de identidad. La persona codependiente no está conectada con sus necesidades, sentimientos y deseos. Cree que su valor como persona depende de la opinión de los demás y se crea una falsa personalidad, asumiendo la responsabilidad por las acciones ajenas, debido a que está desconectado de sus propios sentimientos. Se dedican a mantener una imagen para impresionar, ya que su autoestima es muy baja. La codependencia tiene como origen las familias disfuncionales donde el ambiente es hostil, la persona codependiente se dedica a vigilar su entorno para defenderse. El estado de alerta es una defensa natural del organismo, pero cuando se vuelve crónico, trae aparejados problemas como la pérdida de contacto con las emociones internas, debido a que la atención está centrada todo el tiempo fuera de uno mismo. Cuando un niño pierde contacto con sus sentimientos, intentará llenar sus necesidades con estímulos externos, convirtiéndose en un adulto codependiente. La codependencia: El amor codependiente produce culpa y angustia, es un amor patológico caracterizado por la obsesión, se comporta como una adicción. La codependencia genera sentimientos negativos como la angustia, la amargura, la culpa irracional, el enojo. En la codependencia, la persona se enamora de alguien necesitado de ayuda, pero lo hace para sentirse útil y querido, estableciendo una relación destructiva. Hay muchos tipos de codependencia, la más común es aquella donde uno de los miembros de la pareja sufre una adicción o una enfermedad y el otro dedica su vida a ayudarlo, pero impidiendo su completo restablecimiento, pues perdería su utilidad. Esto explica la existencia de ciertos rasgos comunes en todas las relaciones del codependiente, como enamorarse siempre de alcohólicos, desocupados, etc. Estas son personas que sienten satisfacción en resolver la vida de su pareja, les da importancia. Otros tipos de codependientes son los egoístas, dominantes, celosas, pueden llegar a la violencia física o psicológica de sus parejas. Estas relaciones establecen una lucha por el control del otro, ya sea en el papel de víctima o en el de victimario. La codependencia puede ocasionar síntomas psicosomáticos inespecíficos: dolores de cabeza, trastornos menstruales, digestivos, insomnio, depresión, obesidad, bulimia. Un síntoma de alarma estaría en no sentirse a gusto, no desear regresar a casa, etc. En la codependencia se da la paradoja de desear desesperadamente amar y ser amado y a la vez, experimentar miedo al compromiso, a perder el control, a conseguir la felicidad. La persona codependiente se funde con su pareja hasta perder su propia identidad, lo que experimenta no es amor sino dependencia y adicción. El codependiente se deja de lado y antepone a su pareja siempre. Esto lo lleva a negar todo elemento que considere que atenta contra la relación, por lo que no logrará una relación completa, sino superficial. Su mayor temor es el abandono. Al negar su identidad para adoptar la de su pareja, comienza a vivir a través de esta, por lo que necesitará más de esta, exigirá más dedicación. Esto lleva a que busque controlar a su pareja, manipularla, pues ha adoptado su vida. Intentará que la pareja no se aleje, que no cambie para que no se aparte. Intentará crear una dependencia hacia su persona para obtener lo que desea. Características de los codependientes: • Baja autoestima: no se valoran, son muy susceptibles, se sienten solos y vacíos, son perfeccionistas, autocríticos. • Control: no saben expresar ciertos sentimientos, no se dejan conocer fácilmente, temen perder el control, aumentan su autoestima ayudando a otros a resolver sus problemas. • Necesidad de complacer: compromete sus propios valores para complacer a otros, cree que hacer cosas para sí mismo es egoísta, suele mantener relaciones sexuales cuando no lo desea, antepone las necesidades ajenas a las propias. • Relaciones: cree en el amor a primera vista, le aburren los que son amables con él, intenta resolver sus problemas haciendo cambiar a su pareja, teme al abandono, necesita sentirse necesitado. En: http://www.amoryamistad.org/general/la-codependencia-o-adiccion-al-amor.php 

  ¿Amor? 
Tu posees sobre mi un poder absoluto que doblega toda mi voluntad; ¿Dime por favor que es? 

 Nadie es imprescindible en el amor; bueno, en el amor patológico, al menos uno. El amor no esta en función de la aceptación del otro, sino en respetar los principios que guían nuestra dignidad. Suplicar al amor es tanto como morir en vida: “Me arrodillo y rezo/ Estoy esperando el momento final/ Tu dirás las palabras que no puedo decir”. 

Del álbum “Brotherhood”, perfecta descripción del amor enfermo: "Bizarre Love Triangle”, New Order. (1986)

  

jueves, 22 de septiembre de 2011

Adolescentes hasta los 40.
por Myriam López Blanco

Todos les hemos visto alguna vez por la calle, o puede que en el espejo. Son mayores, pero van en monopatín, llevan camisetas grandes, zapatillas Converse, ... juegan a la Nintendo y tienen estilos y actitudes ante la vida totalmente distintas a las de sus padres a esa misma edad. Nacieron en los años 60 o 70, pero no tienen familia propia. De hecho, mantienen aficiones que probablemente no se podrían permitir si tuviesen hijos. Son adultos, pero viven como niños, (lo cual no deja de ser mucho más positivo que ser un niño y vivir como un adulto). En otros países se habla de fenómeno sociológico, porque cada vez hay más, y se ha inventado una creativa terminología para designarlos. En KINDSEIN hacemos un repaso general al curioso glosario internacional.
La revista TIME los sacó en portada hace unos años. "¿Crecer? No tan rápido", se titulaba el reportaje: «Los sociólogos están empezando a darse cuenta de un cambio permanente en la forma de vivir. En el pasado, la gente pasaba de la infancia a la adolescencia, y de la adolescencia a la edad adulta, pero hoy hay una fase nueva, intermedia en medio del camino».
En España, no parece haber conciencia de este fenómeno, quizás porque alargar la adolescencia, por ejemplo viviendo en casa de los padres, no es ninguna novedad. Según un reportaje de El País, el 30% de los españoles con edades comprendidas entre los 30 y 35 años vive aún con sus padres. El porcentaje llega al 63% si nos centramos en los que tienen entre 25 y 29 años. Y hasta el 95% si tienen entre 18 y 25. Juan Carlos Martínez, un treintañeromileurista —palabra acuñada por Carolina Alguacil en su carta a El País "Soy mileurista"—, ha intentado varias veces independizarse, pero siempre tuvo que volver a casa de sus padres. «No podía salir, ni viajar, ni comprarme ropa, ni nada,... no vivía, sólo sobrevivía. Y yo quería cierta calidad de vida, la que tenía en casa de mis padres. Por eso volví».
En otros países, hasta hace unos años era impensable seguir con papá y mamá después de acabar los estudios, pero las cosas están cambiando. Y el fenómeno ya tiene varios nombres:
Síndrome de Peter Pan. Se refiere a un adulto socialmente inmaduro, irresponsable, rebelde, dependiente, narcisista, manipulador, que niega el envejecimiento y cree que está más allá de las normas de la sociedad. El término apareció por primera vez en el libro del doctor Dan Kiley "The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up", publicado en 1983. No está reconocido como síndrome en el DSM (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, en EEUU).
Niñulto (Kidult). Persona de mediana edad que participa en actividades diseñadas para los niños. En el libro "Rejuvenile", Christopher Noxon cuentaque muchos visitantes de Disney World son adultos que van sin niños; que el público de entre 18 y 34 años ve más canales como Cartoon Network —dibujos animados— que de noticias, como la CNN o Fox News; o que la media de edad de los jugadores de video juegos es de 29 años y va en aumento. Noxton cree que estas personas «quieren experimentar el tiempo como lo hacíamos de niños, para encontrar algún alivio a la ansiedad que provoca pensar en el futuro».
Noxton señala que hay un resurgimiento de los juguetes retro, como Tarta de Fresa, una muñeca que hizo su primera aparición en los años 80, y que relanzaron hace poco con el lema "¿Quién te iba a decir que tú y tu hija tendríais a la misma amiga?». En España, lo mismo podría decirse de la muñeca Nancy, compañera de todas las babyboomers nacidas en los 60 y 70, y relanzada ahora, en su cuadragésimo cumpleaños.
Adultescentes (Adultescents). Sinónimo de Kidult. Por lo general, son personas adultas que viven con sus padres después de acabar los estudios, que no tienen una motivación clara y que dependen económicamente de sus progenitores. Gastan todo el dinero que pueden en ropa, cine, música, ordenadores, videojuegos o comer fuera.
Twixters. Es la nueva generación de jóvenes americanos que están atrapados entre (betwixt, between) la infancia y la edad adulta. Dependen económicamente de sus padres, y, si trabajan, suele ser con empleos inestables y sueldos bajos.
NEET ("Not engaged in Education, Employment, or Training", o "sin estudios, empleo o formación"). Este término fue usado por primera vez por el gobierno británico para referirse a los adolescentes de entre 16 y 19 años que lo abandonan todo y hacen lo posible por no hacer nada. Los neets tienen una probabilidad 20 veces mayor de cometer algún delito. El ministro de economía, Frank Field, dijo: «¿Dónde irá a parar Gran Bretaña si este grupo continúa creciendo? Estamos delante de una generación perdida». El término se ha extendido a otros países, como Japón, China y el sur de Corea para un grupo más amplio de edad.
Generación Boomerang. Se llama así a los nacidos entre 1975 y 1986 en los países occidentales, que vuelven a casa de los padres depués de haber pasado una temporada viviendo solos.
KIPPERS (Kids In Parents' Pockets Eroding Retirement Savings, o 'hijos en los bolsillos de los padres erosionando los ahorros para su jubilación').
Nesthocker. Es un término alemán. Literalmente, significa ocupadores del nido.
Mammones. Es el neologismo que emplean los franceses. Se refiere a los niños de mamá.
Bamboccioni. Es un término italiano que se utilizó, en octubre de 2007, el entonces ministro italiano de Economía, Tommaso Padoa-Schioppa. Bautizó así a las personas de entre 20 y 30 años que todavía viven con sus padres. «Mandiamo i 'bamboccioni' fuori di casa», fueron sus palabras en el Senado ("Echemos a los bamboccioni fuera de casa"). «Incentiviamo a uscire di casa i giovani che restano con i genitori, non si sposano e non diventano autonomi. È un'idea importante.» (Animemos a salir de casa a los jóvenes que están con sus progenitores, que no están casados y que no son autónomos. Es importante.)
Tanguy. En 2001, se estrenó una película titulada Tanguy. Trata de un joven de 28 años que vive con sus padres y no parece tener ganas de abandonar las comodidades del hogar. La película describe tan fielmente el fenómeno sociológico que, hoy en día, el idioma francés ha adoptado la palabra tanguy para describir a estos jóvenes.
Puer Aeternus. Es latín. Quiere decir Niño Eterno. En la mitología griega, se refiere a un dios niño, joven para siempre. En psicología, designa a un hombre adulto que lleva la vida emocional de un adolescente, normalmente muy dependiente de su madre. No admite restricciones ni límites, y pelea por conservar su libertad e independencia.
Solteros parásitos. En Japón, se les llama "Parasaito shinguru". Es otro término para las personas adultas que viven con sus padres. Es el tanguyjaponés. El primero en usar el término fue el profesor Masahiro Yamada, de la Universidad Gakugei de Tokio, en su libro "La era de los parásitos solteros", publicada en 1999. Yamada les echa la culpa de la baja natalidad en Japón.
Freeter. Otro neologismo japonés, acuñado hacia 1987 a partir de las palabra inglesa free (libre) y la alemana Arbeiter (trabajador). En japonés, se pronuncia: furita, freeta o furitaa. Designa a personas de entre 15 y 34 años que viven en casa de sus padres después de acabar sus estudios y que saltan de trabajo en trabajo en lugar de buscar uno estable. A principios del siglo XXI, el número de freeters comenzó a aumentar en Japón. Se estima que en 1982 había medio millón. En 2003, la cifra había subido a 2,17 millones. Se teme que esta generación de jóvenes desmotivados perjudique el futuro de Japón, y el gobierno ha tomado medidas para evitarlo ofreciendo ayudas a las empresas que contraten freeters a tiempo completo.
Según el Instituto Japonés de Trabajo, los freetes se dividen en tres grupos:
—los que no saben lo que quieren hacer para ganarse la vida.
—los que no tienen otra opción que tener un trabajo inestable mientras buscan uno definitivo
—y los que persiguen un sueño, y trabajan a su manera siguiendo un objetivo.
Masahiro Yamada, sin embargo, piensa que todos los freeters son "soñadores" y una "fuente de mano de obra barata".
El fenómeno está extendido y los expertos en márqueting han descubierto el filón. Ser muy joven está de moda y los adultos consumen productos "infantiles": desde las hamburguesas, los cómics o los videojuegos hasta los coches que parecen de juguete, como el Mini o el Volkswagen escarabajo.Algunos dicen que esta actitud provoca un "atontamiento cultural"; otros, que es un triste rechazo del concepto de adulto, que se ve como algo desfasado o irrelevante. Hay quienes lo atribuyen a un aumento del miedo tras el atentado del 11-S. «La nostalgia por la infancia puede parecer inocente, pero es un síntoma de una profunda inseguridad sobre el futuro», dijo Frank Furedi, un controvertido profesor de sociología de la Universidad de Kent, en el Reino Unido, al diario británico The Guardian.
Otros especialistas, como Jeffrey Arnett —psicólogo de la Clark Universidad de Worcester, Massachusetts, en Estados Unidos— defienden a estos jóvenes. Según Arnett, los twixters (o tanguys o freeters,...) son unos incomprendidos, y, en realidad, se toman el futuro tan en serio que pasan todos esos años eligiendo con cuidado el camino más adecuado.

En: http://kindsein.com/es/29/1/666/




Escape.
Si las palabras no logaron abrir tu espacio
entonces no sacrificare mis sueños.


¿Aniquila la deprimente soledad? ¿Te queda “intacto el orgullo”? Escapa como soñabas en tus dorados años, escapa en la literalidad de las palabras, escapa ahora que aun es tiempo. Del álbum The Age of Consent, sonido de esencia High Energy; Bronski Beat, "Smalltown Boy". (1984)